Ciencia para todos

Causas multifactoriales del bajo crecimiento económico en México: entre el dogma y la fe

Por: Juan González García

Colima.- Nuestro país, es uno más de los países que, con buenas intenciones y optimismo, ha buscado crecer económicamente, considerando al crecimiento económico como camino al desarrollo.

Si tomamos por ejemplo la década de los noventa, para no irnos más atrás, se ha ajustado a lo que, desde la década de los ochenta, se conoció en el mundo, como el Consenso de Washington. Los equilibrios financiero, comerciales, monetario, cambiarios y fiscales, fueron la esencia de este, cuando menos en la teoría. Religiosamente, México fue de los países que siguió a pie juntillas el llamado Decálogo del Consenso de Washington. Sin embargo, a más de dos décadas y media de aplicar una política económica y de crecimiento fundamentada en el Consenso, la economía no crecer a la tasa esperada de crecimiento (idealmente entre el 5% y el 7% anual) ni genera, por ende, el círculo virtuoso del crecimiento.

Ante el fracaso de las medidas y acciones emanadas del Consenso de Washington, es preciso tratar de buscar otras explicaciones que nos ayuden a comprender mejor el fenómeno del bajo crecimiento económico registrado por México, desde que se aplican medidas económicas nacidas el dicho Consenso y por ende, del llamado Neoliberalismo. Si bien el crecimiento registrado en el periodo 1990-2014 es de 2.9% tomado como año base 2008, dicho crecimiento ha sido insuficiente para reactivar la economía, entendiendo por esta, la generación de empleos, ingreso, mercado, ahorro, inversión, aparición de nuevas tecnologías, innovación y comercio tecnológico. Por el contrario, el crecimiento, se dio, desde el punto de vista sectorial, explicado por el sector industrial y de servicios y en menor medida del primario.

Ante el bajo nivel de crecimiento económico, vale la pena preguntarse, ¿qué otras causa lo explican? Si nos adentramos un poco, vamos a ver, que detrás del bajo dinamismo, hay causas como: la corrupción, la inseguridad, la baja escolaridad, el burocratismo, la ineficiencia institucional, la aún escasa cultura empresarial, la falta de visión de Estado en la globalización, la mentalidad determinista y sobre todo, la inexistencia de la emergencia de una sociedad que cuestione de fondo, los fracasos económico que ya afectan a dos generaciones de mexicanos y de seguir así, muy probablemente vamos por la tercera, si es que las rimbombantes reformas estructurales de 2013 y 2014, siguen sin generar efectos de real impacto en la economía.

Desde nuestro punto de vista, es urgente, hacer lo posible por generar una visión y perspectiva multifactorial de los causantes del bajo nivel de crecimiento económico y ya no quedarse únicamente con la explicación ortodoxa. El problema que sigue, es ¿cómo hacer que surja esa visión? Obviamente, habría que desarrollar y quizá hacer un ejercicio estadístico o econométrico que proporcione evidencia de lo que se afirma en estas líneas. Es algo que aún no se hace y obviamente, este no es el espacio para hacerlo, de tal manera, que quedaría pendiente constatar si en la empiria, se constata lo que aquí se formula.

A priori, es deseable, que los especialistas en la economía, busquemos ya otras explicaciones menos ortodoxas, para ofrecer versiones creíbles a la sociedad, ya que no es éticamente científico, estar refugiándose en las mismas explicaciones, ante los recurrentes fracasos de la política económica., con el falso argumento de que no es posible encontrar mejores acciones y estrategias para recuperar la capacidad de crecimiento. Es hora de buscar, en las variables y factores como los arriba escrito, explicaciones más creíbles y que, ellas se constituyan en el punto de partida, para iniciar un cambio de fondo, que le permita a las autoridades de política económica, recuperar la credibilidad y confianza de la población en sus explicaciones.

Aunque únicamente enunciadas, las causas no económicas, podrían ser clave en el fracaso mexicano hacia el desarrollo. Y aunque se observa que poco a poco están surgiendo intentos por ofrecer explicaciones más heterodoxas, aún no es algo común. Concluimos esta breve escrito, exhortando a las autoridades de política económica a ser más creativos e innovar en los enfoques teóricos de la ciencia, para ir más allá del fundamentalismo económico de un solo enfoque del pensamiento, ya que, al ignorar las demás escuelas y enfoques del pensamiento económico que convergen en la ciencia económica, se cae en el creyentismo doctrinario, que es lo que ha hecho fracasar a la economía en tanto ciencia de los social en la búsqueda de una mejor asignación de los factores finitos de la producción versus los deseos infinitos y las necesidades finitas de la población.

Dirección General de Divulgación Científica. Universidad de Colima.