PARA EL FUTURO

Los saberes necesarios para el futuro

Juan Carlos Yáñez Velazco

En el libro de un gurú de moda –colombiano cuyo nombre no voy a mencionar- en el tema de la educación basada en competencias encontré una alusión a Edgar Morin y  su obra “Los siete saberes necesarios para la educación del futuro”, que me recordó las dudas acerca de la concreción de las ideas de Morin en el sistema educativo mexicano, no por insolvencia teórica, sino porque el discurso reinante en el mundo pedagógico oficial navega otras aguas.

Pensé, por ejemplo, en la reforma de la educación media superior, con su pretensión de suprimir la enseñanza de la filosofía, medida antagónica a las ideas del filósofo francés, en el texto aludido.

Pienso también si desde ciertas corrientes frívolas se puede enseñar el ideario de Morin. Si la obsesión es, por ejemplo, instruir para ser competentes-competitivos-exitosos (con el modelo Carlos Slim como perfil de egreso): cómo educar advirtiendo a los estudiantes sobre el peligro de la ilusión y el error en el proceso de conocimiento, o cómo enseñar la identidad terrenal, el proceso de incertidumbre o la antropoética.

Sospecho de la comprensión que se tiene de Morin a la hora de aterrizarlo en los sistemas e instituciones educativas. Incluso dudo de la claridad que tiene el iluminado que ahora inspira sistemas e instituciones educativas y que nos enseña, entre otras joyas, que el objetivo es, dice sin rubor, la “persona humana” (¿hay algunas que no lo sean?).

Conforme avanzo la lectura confirmo que el tal gurú lo es para un cierto tipo de “personas humanas”, probablemente bien intencionados pero ingenuas. Lean a continuación lo que escribe como la competencia a formarse  después de aprender uno de los capítulos de su libro: “Conceptuar las competencias como un concepto complejo, con base en la cartografía conceptual”. ¡No sé si me doy a entender!

Si los sistemas, las instituciones y los actores de la escuela necesitan revitalizarse y sólo encuentran en el camino la orientación banal y milagroso de ciertos vendedores de espejitos, nuestro futuro en el mediano plazo y largo plazos habrá que esperarlo tan negro como nunca, porque a todos los problemas habrá que sumar la ignorancia de nuestra incompetencia.