Rogelio Guedea

AL VUELO

Rogelio Guedea

Leer y comer

Desde hace algunos años dejé de ser un devorador de libros. Rompí, un buen día, con ese hechizo. Sé que lo adquirí cuando me iniciaba como lector, pero no sé ni en qué momento ni dónde. Desde entonces dejé de utilizar la frase hecha: soy un devorador de libros. Y, por supuesto, desde entonces dejé de devorar los libros que caen en mis manos: ¡qué despropósito!

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PARACAÍDAS

De Simplemente Indira a La duquesa: el PRD degenerado

El PRD surgió, hace ya 25 años, esencialmente porque el PRI se había corrompido. El PRD, pues, iba a convertirse en la opción honesta, justa y progresista que necesitaban los mexicanos para lograr su modernización social. No fue así. El PRD se corrompió también y, como todo buen alumno, superó a su maestro, el PRI.

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AL VUELO

Arte de gobernar

Rogelio Guedea

Siendo la gobernanza un asunto grave, no un juego de niños, considero que sólo aquellos que hayan tenido una familia ordenada y ejemplar, con mujer e hijos, pueden ser considerados aptos para gobernar, porque dirigir una familia requiere similares artes a las de dirigir una nación.

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PARACAÍDAS

Diálogo Nacional por la Educación en Colima

Rogelio Guedea

Todo lo que se haga en favor de la educación mexicana en este momento es encomiable. La educación es el agente fundamental del cambio de nuestro país, no hay otro que lo rebase en importancia, así que si no queremos continuar con los hechos de barbarie que se suceden un día sí y otro también a lo largo y ancho de México, como el recientemente sucedido en Iguala, Guerrero, donde 43 normalistas están desaparecidos y, muy probablemente, no vuelvan a aparecer sino muertos, tenemos que alentar la transformación educativa en todos los niveles y ámbitos, incluido el maternal y preescolar, que es donde los seres humanos adquieren los sedimentos que los definirán, en el porvenir, como buenos o malos ciudadanos.

Por eso el Diálogo Nacional por la Educación que se celebró el pasado miércoles y jueves en nuestra entidad, y cuya organización involucra al Gobierno del Estado, el Senado de la República, la Universidad de Colima, el Instituto Tecnológico de Colima, además de a representativas organizaciones empresariales, es un esfuerzo que debería constituirse como parte de la agenda anual de nuestro Estado porque en él se enfatiza un aspecto esencial para el bienestar social: el vínculo que existe entre la adquisición del saber (la educación) y su aplicación (en los sectores productivos). En esencia, se estudia para (entre otras cosas) adquirir ciertas capacidades (intelectuales, físicas, etcétera) que nos permitan insertarnos en la vida laboral de la sociedad en la que vivimos, con el fin no sólo de obtener los medios de subsistencia personal sino, además, de contribuir al desarrollo de dicha comunidad. Pero si este vínculo no existe, entonces no es posible ni lo uno (la sobrevivencia individual) ni lo otro (la mejora social), de forma que lo único que puede esperarse es el retraso o la ruina. Según datos de la OCDE, existen en México actualmente más de dos millones y medio de desempleados, habiendo aumentado de 9.2 a 9.5 por ciento la tasa de desempleo entre jóvenes mexicanos de 15 a 24 años, sólo de julio a agosto, así que no será un reto fácil para nuestro país poderle regresar a los jóvenes la esperanza si, aparte de darles una educación de calidad, no les ofrecemos sanos sectores productivos, regidos por instituciones democráticas y alentado por políticas públicas justas, pues de otra manera todo esfuerzo será en vano. El futuro de Colima y del país, pues, tiene que tener a la educación como columna vertebral de su progreso. Y nada más.

rguedea@hotmail.com

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@rogelioguedea

AL VUELO

Homenaje a Thomas Hobbes

Rogelio Guedea

Quien lea el Leviatán, de Hobbes, encontrará, en el apartado que tiene que ver con el hombre, un pasaje que parece sostener todo el libro, y que nos enseña más de lo que cualquiera podría esperar. El pasaje habla sobre el hombre en su relación con los otros.

Hobbes compara al hombre con las piedras que utilizan los albañiles para construir los cimientos de las casas, primero, y sus muros, después, y dice, en esa forma sentenciosa que lo caracteriza, que las piedras irregulares, sin forma, se quedan fuera de los cimientos y los muros de las casas porque no se ajustan a la uniformidad y regularidad de las otras, y que por eso el constructor las echa a un lado o las arroja al vacío, porque es la piedra la que tiene que ajustarse al conjunto y no el conjunto a la piedra. Dice Hobbes que esto mismo pasa con los hombres. Dice que cuando un hombre, como una piedra, no se ajusta al conjunto, no se armoniza con el todo, reniega de su forma o intenta a capricho imponer la suya, creyendo tener la verdad absoluta, entonces el todo lo expulsa, como el constructor expulsa las piedras amorfas. Esperar que toda una sociedad se ajuste a los deseos de uno o varios, aun cuando estos tengan la razón, es como pedirle paz a los irascibles. O, ya lo sabemos, peras al olmo.

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