Deshumanizados
Alberto Llanes
Se está haciendo costumbre en la gente de Colima decir o preguntar: “¿Leíste lo de la balacera de ayer?”. Y lejos de ir disminuyendo, el asunto va en franco y lamentable aumento. Al rato diremos, “oí la balacera de anoche o vi la balacera de tal día o, y será lamentable llegar a decir, estuve en la balacera y en medio del fuego cruzado”.
La semana pasada fue particularmente violenta en nuestro estado, no habían transcurrido ni veinticuatro horas de que se hubo registrado un enfrentamiento cuando ya teníamos otro encima. Y pensar que hace unos tres o cuatro años antes de todo esto que estamos viviendo ahora, se cacareaba (a los cuatro vientos) que Colima era el estado más seguro de toda la República Mexicana… pues ya no es así.
Lamento mucho las desafortunadas declaraciones de nuestro flamante gobernador Mario Anguiano Moreno que dice que son Los fuereños (como aquella novela del siglo XIX mexicano de José Tomás de Cuéllar que dudo mucho haya leído el gober, quienes son los que comenten los ilícitos), no señor gobernador, yo soy fuereño como usted mal nos dice a los que venimos de fuera (tengo desde 1986 viviendo aquí), y no puede generalizar que toda la gente de fuera es la que hace, o hacemos esa clase de atropellos, porque también hay gente (o la habemos) que se dedica y nos dedicamos a hacer cosas buenas y nos ofende con esas estúpidas declaraciones.
Corren tiempos violentos, sí, nadie lo puede negar (y menos teniendo la evidencia en nuestras narices), la gente se ha vuelto (o nos hemos vuelto) deshumanizada(os) y no tienen(emos) ningún reparo en echar golpe, claxonazo, mentada de madre, tiro de bala o corte de navaja a la menor provocación, pero tampoco es la gente (o por lo menos toda la gente que viene de fuera) la que hace cosas malas, no.
En ese caso, diríamos también que la gente mala que vive en el Distrito Federal y en Guadalajara y en Tijuana y en Tamaulipas y en Ciudad Juárez es gente que no es nativa de ahí y que los sacáramos de ahí para que reine la paz; esa sería la salida más fácil y la excusa más ridícula con la que un gobernante puede zurcir un problema que se agranda a pasos agigantados.
No quiero recalar nada más en el gobernador de Colima, no, en todo el país la cosa está complicada, el mundo entero está en caos. Hace poco leía que en una ciudad de España encontraron tirados en un parque, trozos de morcilla (estilo de chorizo o moronga en México), y cuando la gente sacaba a pasear a sus perros y les quitaban la correa para que anduviesen libres, éstos olfateaban aquellos trozos de morcilla y los devoraban, la cuestión era que esos pedazos de embutido iban acompañados de una tachuela que obvio, les pude lesionar las entrañas a nuestras mascotas, la recomendación es y era que vigilarán de cerca a sus animales o que los llevaran siempre con la correa bien puesta.
Yo me digo, ¿a qué nivel de maldad hemos llegado para hacer este tipo de cosas, en qué momento avanzamos a ese nivel de animales que no nos hacen ningún daño? Y ya no digamos la matanza sin ton ni son que hacen cada año de focas en Canadá.
Y si en países de primer mundo suceden cosas tan atroces como estas, qué no pasará en países, en ciudades, en estados que pertenecemos al tercer mundo y nuestros gobernantes son unos incompetentes, amarillistas y declarantes fallidos, no podemos zurcir los errores para salir al paso. Carlos Fuentes dice y dice bien, los problemas son grandes, los políticos pequeñitos. En fin.







































