Gavin Youl expone muestra del fin nuestra especie, en su mundo futurista

Colima.- El mundo futuro que imagina el artista de nacionalidad asutraliana Gavin Youl, no lo habitan personas plenas de conciencia o incluso tristes, sino seres sin sentimientos, fríos, mitad máquinas, mitad personas, llamados organismos cibernéticos o cyborgs.

El término fue acuñado en 1960 por Manfred Clynes y Nathan Kline para nombrar, decían, “esencialmente a un sistema hombre-máquina en el cual los mecanismos de control de la porción humana son modificados externamente por medicamentos o dispositivos de regulación, para que el ser pueda vivir en un entorno diferente al normal”.

Gavin Youl (www.gavinyoul.com), con el apoyo del aerógrafo y la computadora, más que pintar hombres-máquinas pinta mujeres-máquinas colgadas de arneses metálicos, mujeres con esqueletos de metal o la cabeza cubierta de tubos, a la manera de modernas medusas convertidas ellas mismas en piedra, y cráneos engarzados en tubos de metal como un tzompantli del año tres mil después de la extinción.

Este joven artista expone su futuro apocalíptico en la casa colorada de la Pinacoteca Universitaria. Abrió su muestra digital al público este viernes por la noche, en un evento al que acudieron principalmente jóvenes. Fue inaugurada por Fernando Macedo Cruz, director general de Patrimonio Cultural Universitario y por Alfonso Cabrera Macedo, director de la Pinacoteca, ambos funcionarios de la Universidad de Colima.

En entrevista, Gavin Youl dijo que ésta es la primera vez que expone en Colima. Ha expuesto en Guadalajara y lleva años trabajando en la industria del videojuego. Desde que estudiaba pintura en Melbourne, Australia, dijo, más que pintar a la usanza tradicional, con pincel y óleo, decidió tomar el aerógrafo y utilizar las llamadas nuevas tecnologías para ir creando su obra.

Las computadoras y el aerógrafo le ayudaron mejor a crear un mundo apocalíptico, futurista, donde predominan las máquinas, los organismos cibernéticos, y largos y extensos desiertos en los que no crecen más los árboles ni la hierba.

Asegura que llegó a este universo porque descubrió que los mejores artistas en el mundo están trabajando en los videojuegos y el cine. Además, le gustan mucho la ciencia ficción y temas relacionados con la evolución humana. Considera, en este sentido, que el ser humano ya está utilizando las máquinas en su cuerpo, en una tendencia que será mayor con el transcurrir de los años.

Una de sus grandes influencias es el artista suizo Hans Ruedi Giger, conocido en el mundo del cine por su creación del ser que aparece en la película Alien, el octavo pasajero, de Ridley Scott. Otra de sus influencias es el escritor estadounidense William F. Gibson, a quien se le considera el padre del cyberpunk, autor del gran éxito que fue Neuromancer, novela que publicó en 1984.

También le inetresan los tzompantlis, esos altares del México antiguo en los que se empalaban y conservaban los cráneos de las víctimas de sacrificios humanos. Estos altares, dice, son su propia visión del futuro, “algo muy apocalíptico; veo que los seres humanos tienen una estrecha relación entre lo biológico y la inteligencia artificial, por lo que puedo ver muy pronto la extinción de nuestra especie”.

Le interesa explorar en términos artísticos “cómo la interacción máquina-humano hace que estemos perdiendo nuestra humanidad, los sentimientos. Es el futuro, pero ya está la tecnología entre nosotros, comenzando por el celular, que se nos ha vuelto inseparable”.

Para realizar cada una de sus obra, a pesar de que utiliza la computadora, dice que necesita mucho tiempo; en el caso de Tzompantli empleó más de ocho meses. Actualmente trabaja en tercera dimensión utilizando modelado. Trabaja tanto en los detalles, que incluso les pinta pequeñas imperfecciones a los tornillos que va pintando.

Ha colaborado como artista visual en películas como Star Wars, El Poder de la Fuerza, Star Wars, La Guerra de los Clones y en Transformers, La Venganza de Fallen. A los jóvenes artistas en formación les sugiere “seguir sus propios sueños y trabajar en algo que amen”.

 

La muestra estará abierta al público por tres meses más.